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Le professeur

Un día como hoy ( 31 de agosto) de hace once años, Valérie, anunciaba con dolor, desde el parisino Hospital Pitié-Salpètrière,  la muerte de su esposo Laurent Fignon. Sí,  aquel ciclista de los años ochenta, de carácter indomable y  arrogante que no dejó indiferente a nadie. Con el tiempo  le recordamos con nostalgia,  admiración y compasión.  Admiración por lo que dio al ciclismo en todas sus vertientes y compasión porque  un cáncer de páncreas  se lo llevó muy pronto. Tenía  tan sólo 50 años

Laurent Fignon no fue un ciclista al uso.  Con su melena rubia al aire, a veces recogida en una  coleta y  gafas a lo intelectual, destacaba ya con su  estilo personal en un pelotón mayoritariamente recatado.  Vestido de calle bien pudo pasar como un afamado artista francés. No es de extrañar pues  nació en uno de los distritos  más  peculiares y encantadores de París, el Barrio de Montmartre, ese lugar bohemio elegido para vivir  por innumerables pintores como Pablo Picasso 

Le apodaban “le professeur”. -lo que pueden dar de sí unas simples gafas-   pues Laurent no fue precisamente un gran estudiante. De familia humilde -su padre chapista y su  madre ama de casa-  lo suyo era la bicicleta y  bien pronto dio muestra de ello.  Enseguida acumuló hasta 50 victorias como amateur. Con tan sólo 22 años -el ciclismo actual es más prematuro todavía- Cyrille Guimard lo fichó para correr en el mítico Renault-Elf pensando probablemente en el relevo del gran   Bernard Hinault. Ese mismo Julio  de 1983, Laurent Fignon conseguía su primer Tour de Francia por delante de un emergente Angel Arroyo que avisaba ya de la llegada de una intrépida generación de corredores españoles a la ronda gala.

 

 

Y al hilo de lo de “le professeur” me viene a la memoria mi amigo Javier Ruiz Francés. También a él le llamaban en el pelotón “el profesor” -por lo de las gafas, claro- Y también era de un barrio, pero de Zaragoza, -el Arrabal- En sus    casi tres años de profesional en el modesto Colchon CR coincidió varias veces con su “homólogo” le professeur”. Javier -Javi para los amigos-  recuerda todavía  su imponente figura en aquella  Vuelta a España de 1987 con sintonía de Tino Casal y en la que el francés acabó tercero

En la foto Javier Ruiz Francés en el equipo CR allá por 1987

 

Y ya que estamos barriendo para casa, no quiero olvidarme de otro maño que para entonces le llamábamos “Fiñón” .   Eran clavados, y esta vez no solo por las gafas sino, por aquella melena rubia y  aire bohemio que desprendía como estudiante en la Escuela de artes y oficios artísticos .  Me consta que al por entonces alumno del ilustre profesor Ignacio Mayayo que acudía cada mañana al emblemático edificio en la Plaza de los Sitios, le encantó la personalidad  y talento singular del  Fignon francés. Los más antiguos  lo seguimos  recordando como Fiñón  aunque su verdadero nombre es Oscar Colás. Si sí, el fundador y alma mater de este atractivo proyecto llamado Sencillo Bikes. Conociéndole, cualquier día nos sorprende con algún creativo homenaje evocando la figura de su añorado Laurent.

 

 

Gran parte de la hemeroteca recuerda a Laurent Fignon  por su mal carácter y arrogancia. También por aquél escupitajo a un cámara de TVE cuando intentaba acercársele un periodista español.  Le otorgaron varias veces el Prix Citrón, premio de la prensa al ciclista más grosero del Tour. Se ganó la antipatía de una gran parte de la afición que se alegraba al verle derrotado pero también la simpatía y respeto de una comunidad rebelde

Por cierto, se le recuerda también por haber hecho segundo. Hubo un tiempo en que la gente le decía  “tú eres el tipo que perdió el Tour de Francia por ocho segundos” –en relación a su derrota ante Greg  LeMond en el que hubiera sido su tercer Tour- a lo que contestaba   se equivoca señor, soy el hombre que ganó el Tour de Francia dos veces y un Giro de Italia”      Tuvo que acarrear el castigo popular a su propio comportamiento pero gracias a su carácter forjo una personalidad única y ofreció tanto. Genio y figura. En su retirada escribió el libro  “Éramos jóvenes e inconscientes” donde muestra la parte más sincera  y humana. Quizá una manera de reconciliarse con el mundo

Contra viento y marea, luchador nato y siempre atacante y vivo, Fignon escribió bellas páginas con su ciclismo soberbio. A veces lo fue tanto que terminó seriamente  lesionado por tanto esfuerzo. Su orgullo luchó hasta con un helicóptero del Giro cuando éste molestó su transitar en la contrarreloj  cuando vestía la maglia rosa. Toda Italia a favor del ídolo local Francesco Moser, dijo entonces

En su último Tour, ésta vez como comentarista para France 2, su voz casi agónica seguía mostrando el sello indómito y rebelde que siempre le caracterizó. Maldigo mi enfermedad, es mi cuerpo contra mí y no puedo aceptarlo”     Por primera vez en su vida el irrepetible  Laurent Fignon se vio obligado a aceptar que su cuerpo finalmente tenía razón. Fue un día como hoy de hace once años…

 

Te recordamos siempre Laurent

Adieu Le Professeur

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